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No creo en la validez de los exámenes escritos como instrumentos de evaluación de aprendizaje. Siempre hay más de una  interpretación posible,  en este caso,  (recordemos el Chemombo de la anécdota de M. Mead),  debido a  la riqueza semántica  de las palabras.  Un pequeño ejemplo como muestra:

8.  ¿Cuál es la impresión que tenía San Agustín de dios?

R:  No creía en él.

Reflexión dudosa:

La respuesta causa gracia como primera impresión.  Sin embargo me surgen después algunos cuestionamientos:

  • ¿Es un análisis profundamente serio del estudiante acerca de las ideas de San Agustín sobre dios?
  • ¿Acaso argumentar sobre la existencia de algo, alguien, no es negarla?…
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Hoy me encontré con el blog de Ricardo, un abogado de mediados cuarenta años que tiene sus groupies, es argentino (¿hace falta agregar más?) . Sí, sus seguidores son puras mujeres,  guapas y no tan tontas. (No es el punto, pero de que hay que aprenderle al tipo hay que aprenderle cómo relacionarse con las féminas).

El hallazgo fue buscando información sobre los anónimos que postean, quería saber sobre la expectativa que generan y sobre la información que dan acerca de sí mismos. Así como tratar de ver las intenciones que persiguen (¿Es ocioso?  Of course my horse! ). Ésto también va encaminado al hecho de que se presume que la escritura tiene género. Escribe como hombre, escribe como mujer ¿Hay escritura LGT? (… Esa necesidad imperante de catalogar que solemos tener los hombres).

 Ya tenía tiempo dándole vueltas a la idea de escribir por escribir sin dar más datos. Ver cómo me reciben las otras personas. Ya lo había hecho, pero sin propósito explícito, así que me di a la tarea de rastrear los posts anteriores. Tamaña sorpresa me he llevado…  He pasado por patán, insolente, princesa, caballero, mujerzuela, sin linaje, culto, pedante, poeta, analfabeta, y ponle lo que se te ocurra…

No soy nada original al presentar la siguiente información, pero creo que quienes no sepan qué es chemombo, deben de.

Por ahí del los 60, 70 del siglo XX se dió un boomb en las ciencias sociales al diluir las fronteras entre las parcelas de conocimiento. No por generación espontánea, ya se sabe. Los hombres de ciencia pusieron el conocimiento patas pa’rriba. Nombres como Thomas Kuhn,  B. Russell,  G. Bateson, H. von Forester,  y más, ofrecieron otras miradas a lo aceptado como científico.

Entre estos personajes aparece Margaret Mead, antropóloga,  hay mucho que leer de ella, pero me centraré en la anécdota Chemombo:

Tratando de aprender la lengua de un grupo aborigen por un procedimiento denotativo,  Margaret señalaba un objeto y pedía que pronunciaran su nombre,  escuchando Chemombo cada vez que ella señalaba con el dedo los objetos. La  propia Mead  dice que pensó en lo aburrido que debía ser tal lengua, todo lo llamaban igual…, para averiguar, tiempo después que Chemombo, significaba señalar con el dedo.

Inferir, interpretar, decodificar nos ayuda a darnos posibles explicaciones ante lo que no tenemos respuesta alguna… pero siempre, siempre es bueno tener presente que hay otras posibilidades. Otras lecturas del mundo…

Consciente de la ignorancia que destilo busco aprender, siempre. Esto ha acarreado problemas, muchos. Desde los que invariablemente la misma ignorancia trae, hasta los que la perversidad e ingenuidad con que filtro el mundo, el desbordamiento de las ansias por aprender antes-de-que-se-acabe-el-tiempo, hasta el mar de incomodidades que  puedo ocasionar.

Así, navego todo el tiempo. Me detengo a ratos. Avanzo con cautela en otros.

Recién conocí a Chimamanda Ngozi Adichie.  La mujer es transparente (me parece). Vale la pena escucharla, también parece,  leerla.

Benvenuto!

Andiamo!